martes, 25 de enero de 2011



Más allá de un linde, de un estrecho…


amantes cegados por la gloriosa ira donde el tiempo se quema

aislados en habitaciones inciertas de populosas ciudades

a través de los climas y los idiomas del poder

más allá más allá siempre
moviéndose hacia la destrucción inefable del amor
donde el poder rechina como mosca en el  ácido
de la duda

más allá de la duda


Esplendor de unos senos en los bajíos de la noche
cuerpos donde la boca reclama su heredad...










OYE,  PODER



oye, poder, ya chasca sobre el mar rutinario
el  pez desmemoriado que ha parido el amor
trina sobre las olas su pintura de plata
vaciando tus pupilas del odio y la sospecha

y más allá más allá siempre
inconteniblemente
en tus propias raíces un dios agazapado
descoyunta su infierno bajo la luz del viento

y ciega nuestras bocas en el centro del día

la costa será espléndida para los amantes
una costa de pura libertad que perturba
existencias de arena

erotismo que abate











EL SUPLICIO DEL MAR

qué error fue hacer el mar, si tú lo piensas,
para quien lo creó, quien más arriesga

nuestros desnudos cuerpos con el agua son cómplices
pero el ardor del ángel jamás halla quietud

espejo cara al cielo de un abrazo imposible
que tienta una mirada que no puede tocar
como tú y yo tocamos el acto de estallido
de lengua y paladar

el deseo y la muerte son otro mar cogido
donde enciende tu carne un fuego de verdad

viendo sobre las costas bajo todos los climas
las hogueras de duda, el agua de ansiedad,
imagino aquel ángel aborreciendo al mar




CRIATURAS


despreciamos las bestias
purísimas criaturas que al placer
se dan
como a la daga la muñeca
de quien la puerta ciega


pero ellas aguardan libertas
al abrigo del ángel en
su osado jardín indemnes y libertas
de su mirada eternas
y nunca en desespero como
la caña de nuestros huesos


avizoran desde la fronda el trueno
de mis sienes y
esperan como reyes que cuentan sus monedas






LA TREGUA DE TU CUERPO



sobre este campo yerto coloco una palabra
un cuerpo un fruto vivo sobre el perfil de hielo
la palabra que es sólo por si misma
y al sentido interroga como el alba
a la nariz de la husmeadora muerte

ya no sugiero gestos para doctas preguntas
me basta con el  tacto irracional del muslo
sobre el que tú floreces igual que las palabras

rostro amado y amado contacto con el mundo
mujer que ya semejas un milagro extendido
bajo el cínico cielo del dios que nos desdeñe

nuez de pasión tu cuerpo perfumando el sentido
aliviando el desierto que percibe el insomne









DE MUY HUMANA CARNE


en riberas del río de la sangre
requerirle al amor la certidumbre
como prueba del cielo es
sólo espanto

en mi precario cuerpo
en su despeño
hay trizada esperanza y desazón espesa
y un murmullo animal que no es incierto

en riberas del  río de la sangre
ojos de mujer me contemplan los ojos
tensa avidez bajo la luna tensa
y solícitos llaman y reprochan
la aridez de mi cráneo
molinillo del tiempo


la sombra de la caricia de su sombra
temblando en el umbral de la pregunta
toda cosa ironiza y
todo lo conmueve


© carlosmamonde



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