martes, 25 de enero de 2011

De los fragmentos…

1.
¿Acaso se posee una fibra del aire /una célula viva/
lo más feliz del músculo/
puede ser poseído…?.

Todo amante es la duda de lo ya poseído.

Poseyéndose caníbales /acaso devorándose/
¿quién tiene en cada uno
el cuerpo de lo uno?.

Ni hembra ni varón llevan ojos abiertos.

El paisaje perpetuo
es un violento estrecho
donde trizan sus cascos
las barcas de la sangre y
sus mástiles quiebran su
agilidad sin rumbos y
son dagas hiriendo entre yacentes tactos,
sombras
cuerpos
postergación,
senderos
bullentes de la muerte…

Se miran a sus ojos soñando con el brillo
pero a sólo morderse…
atinan.
Acaso sólo alcanzan los
labios y los dientes:
la luz de lo más ebrio:

y se lanzan
lanzados
al campo de caricias
al enjambre de espadas
a la fuerza que lanza
su vacío y la nada

de deseo y de besos que son dolientes besos
de inanidad de nada.

2.
Si impuro es el placer amado por el viento/ lento/
diferido momento/
de lo perdido
-niño extraviado en un bosque-
¿acaso puede uno avizorar al uno de ti
misma y
tú puedes –acaso-
dibujar a mis sueños?
¿capear sus aguijones?
¿silenciar a sus nanas?
¿o escuchar el susurro de dioses
-acosados-
destruyendo la carne y la Estrella del Norte y
y a su sangre desierta
en la viscosa herida
donde la luz se pudre?.

¡Calla ya!...triste niña.
Triste niño te adora.


3.
…y golpeando en el amado la amada se golpea
para oír todo trueno tronando en lo vacío…

¿la destrucción construye la plaga del deseo?

Si tu amor me devora, sea dulce tu lengua
en el rito del tránsito/ en lo banal del éxtasis…

¿dónde situar el fiel,
si anhelos de zozobra
en la tormenta gimen…ateridos…violados?.

© carlosmamonde





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